LOS DEPORTES DE COMBATE Y LA MENTALIDAD DEL GUERRERO

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Pensar, sentir y vivir como un deportista elite implica siempre poseer la facultad para cambiar de perspectivas, poder analizar los eventos y situaciones desde ángulos que antes no se contemplaban. Esa apertura permite “think outside the box”, y modificar tu filosofía de vida y con ello crear una cosmovisión.

Este proceso es alimentado por innumerables acontecimientos que tienen vida en el subconsciente del atleta. Su psiquis se encuentra continuamente elaborando un rompecabezas cuyas piezas cambian de forma inesperada. Cuando estos cambios se hacen conscientes, el atleta adquiere un criterio robusto y se libera de dudas con mayor facilidad.

El atleta elite encara el juego de forma diferente, literalmente “piensa” el juego distinto al jugador amateur. Es infatigable en la búsqueda de nuevos aprendizajes. Persigue la perfección aunque sabe que no existe. Disfruta de manera audaz de su viaje. Se inclina por los riesgos aunque su ego quede expuesto ante los resultados.

De esta manera, el paradigma del atleta profesional se elabora a partir de construcciones mentales conscientes e inconscientes. En este sentido, los arquetipos colectivos pueden ahorrarnos esfuerzos, al tiempo que son una guía en este largo camino.

En mi opinión, en los deportes de combate (como el boxeo, el karate, y el tenis), el profesional se recrea esencialmente a partir de la figura mítica del guerrero. Desde tiempos ancestrales, cogieron varias apariencias: el samurái, el ninja, el vikingo y el gladiador encarnan este espíritu.

El guerrero se caracteriza por su persistente e incansable búsqueda de victorias, aunque ellas parezcan simbólicas y a veces intangibles. Suelen ser fríos y distantes afectivamente, incluso disociados en los aspectos emocionales. Esquematizados y orientados a conseguir objetivos. Disciplinados y meticulosos, valoran la proactividad y la iniciativa. Admiran a quienes se arriesgan y no se detienen ante un problema, ni les ablandan las lágrimas. La falta de obstáculos les aburre.

El Guerrero es aquel que se entrega por entero a una causa o acción trascendente: recuperar un lugar sagrado, reestablecer el territorio perdido, cuidar los límites de su reino.

Asimismo, tiene la capacidad de persistir en sus propósitos más allá de todos los riesgos y dificultades que le presenta la vida. Vive en estado de alerta, de lucidez de sus sentidos, de la impecabilidad y efectividad de sus movimientos.

El Guerrero, es un arquetipo que nos remite al valor de la austeridad, pues es capaz de funcionar con lo justo, lo estrictamente necesario. Asimismo, nos habla del valor de la honorabilidad: vive en el espacio del compromiso, de la veracidad y del rigor.

Desde el arquetipo del Guerrero el mundo es visto como secuencia de acciones y resultados. En el territorio del liderazgo, el arquetipo del Guerrero nos remite al diseño y ejecución de las acciones, a la capacidad de cumplimiento impecable de los compromisos y a la acción recurrente y a la superación de las dificultades.

La ausencia del arquetipo del Guerrero nos configura como desertores. Es decir, como aquellos incapaces de actuar en consecuencia con nuestras declaraciones o incapaces de establecer y defender los límites de nuestra dignidad.  Un guerrero jamás se rinde. Un desertor es aquel que ante el incumplimiento de sus compromisos huye, y en su hablar hay ausencia de rigor y veracidad. El desertor es complaciente consigo mismo, desprolijo en su hacer, huidizo del conflicto.

Pero también debes tener cuidado con el exceso del Guerrero que configura un alma de mercenario. Aquí todo asunto humano es vivido como disputa, enfrentamiento. Toda relación está fundada en la tensión y la presión. El mercenario está tan concentrado en el ejercicio de la fuerza que olvida el sentido y el propósito de su acción. Las relaciones humanas son solo utilitarias a la tarea (el fin justifica los medios), no hay relación valiosa que cuidar, no hay vínculo que se respete, no hay reglas del juego que se sigan. La traición, la infidelidad, la mentira, la cuartada, el asalto inesperado son las movidas básicas del guerrero excesivo.

En el deporte, tu debes elegir en quien te quieres convertir. Y en los deportes de combate como el boxeo, el karate o el tenis, una alta dosis de guerrero sera necesaria si deseas alcanza la elite.

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